¿Dónde están los líderes del país?

1. Los tiempos difíciles exigen grandes líderes. ¿Y es que acaso nuestro país no está viviendo tiempo muy difíciles? Y si es así, bien vale el clamor: ¿Dónde están los líderes del país? En estos momentos el país llama a sus líderes, y nadie responde. Los líderes que respetábamos han muerto, el escenario nacional está cubierto de líderes caídos. En nuestro país, los líderes parecen estar en extinción, o por lo menos son más escasos de lo que creíamos. No se hacen sentir. Permanecen callados, ausentes y alejados del pueblo.

2. Y necesitamos líderes. Necesitamos anclas en la vida, una visión de futuro como nación, un propósito guía. Los líderes llegan ese vacío. La calidad de vida de un país depende de la calidad de sus líderes. La gente necesita descargarse del peso que lleva y depositarlo sobre los hombros de alguien, aun que sea por un tiempo. Millones de dominicanos no soportan vivir sin la esperanza de ser protegidos o rescatados en tiempos de penurias. El liderazgo exige llevar esa carga, contener el malestar y mantener la esperanza formada por los sueños de los hombres y mujeres despiertos.

3. Los verdaderos líderes acompañan a sus seguidores en los momentos difíciles. Los líderes sirven como símbolos de la unidad moral de la sociedad, defienden los valores que mantienen a la sociedad unida, conciben y expresan metas que elevan a la gente por encima de sus mezquinas preocupaciones y la unen en busca de propósitos y objetivos justos, dignos y portadores de virtud pública. Pero lamentablemente, los “líderes dominicanos” no son así, no lo hacen así.

4. La urgencia y la necesidad que tiene nuestro país de liderazgos nutricios y transformadores no debe impedirnos identificar, repudiar y denunciar los falsos líderes: los simuladores, demagogos, mentirosos, teatreros, mediadores tendenciados, “lobos cubiertos con piel de oveja”, corruptores y corruptos, los que se ponen en primera fila para dar riendas sueltas a su egolatría y para servirse de los otros y en nombre de los otros, bajo el pretexto de servirlos, defenderlos y protegerlos.

5. En nuestro medio se entiende que es líder quien es jefe. Sin embargo, el liderazgo no es una condición que se deriva el cargo o del poder económico o político. Tampoco está vinculado con el ejercicio de la autoridad, el dominio, la influencia y el control. El liderazgo es más que influencia, tiene una profunda raigambre democrática. Son los seguidores quienes otorgan poder a los líderes a cambio de que hagan suyas sus preocupaciones, sus frustraciones, sus esperanzas y sus aspiraciones. El líder se hace merecedor del beneficio del estatus y la influencia a cambio de reducir la incertidumbre y de proporcionar a sus seguidores orientación para la acción.

6. Un verbo que puede expresar con propiedad lo que es realmente liderazgo es “movilizar”, que implica motivar, organizar, orientar y focalizar la atención de un grupo de personas. El liderazgo es una actividad de un ciudadano de cualquier condición socioeconómica que moviliza a otros hacia propósitos socialmente útiles que no sólo se dirigen a la satisfacción de las necesidades de los seguidores, sino también a elevarlos a un nivel moral superior. Los empobrecidos liderazgos de nuestro país no llenan este cometido.

7. Este concepto de liderazgo abre las puertas al vigoroso liderazgo que descansa en las comunidades, en los colectivos y en los movimientos sociales. Ante la falta de líderes que se observa en nuestro país este será el liderazgo por excelencia, que al mismo tiempo dará paso a los líderes locales y regionales, quienes escucharán la voz de sus comunidades por medio de foros, debates, consultas, deliberaciones y asambleas, quedando los “líderes nacionales” como voceros de las acciones y demandas comunitarias locales y regionales, debiendo al mismo tiempo rendir cuentas.

8. El poder de este tipo de liderazgo impulsará el surgimiento del liderazgo de las comunidades cívicas, sociales, culturales, educativas; de las mujeres, los campesinos, los empresarios, los rectores de universidades, los gremios profesionales, los religiosos y otros grupos de interés y agrupaciones cuya voz y sus derechos están fundamentados en la participación democrática. Estos líderes aprenderán de las comunidades a la vez que impulsarán el desarrollo de las mismas, promoverán la solución de sus principales problemas y la definición de políticas y propuestas que deberán ser gestionadas y defendidas por los líderes y los integrantes de las comunidades, colectivos y movimientos sociales.

9. En nuestro país el liderazgo político no ha sido el mejor ejemplo de liderazgo. Muchos de ellos autonominados como líderes o nominados por pequeñas minorías obedientes, contaminados por el continuismo, la falta de democracia interna de sus agrupaciones, el autoritarismo y la improvisación; que más que avizorar el futuro se quedaron dormidos en el pasado; que no exhiben una identidad política propia e independiente, convirtiéndose más bien en dueños de parcelas que generan cuotas de poder y otros beneficios personales o grupales.

10. En el caso dominicano, el gobierno nacional, los gobiernos locales y los legisladores bien pudieran ejercer un liderazgo efectivo, siempre y cuando sus acciones, esfuerzos y decisiones estuvieran encaminados al bienestar de todos, principalmente de los más necesitados. Pero no sucede así. Cuando éstos son elegidos a través de la organización del partido se convierten en mandatarios, no de los ciudadanos pero sí del partido, quien “les baja líneas” que deben obedecer, muchas veces desoyendo las necesidades y aspiraciones del pueblo. Esto bien pudiera llamarse liderazgo clientelista, “liderazgo de funditas”; liderazgo amañado, deformado, disfuncional, patológico.

11. Durante mucho tiempo millones de dominicanos y dominicanas nos hemos arreglado sin líderes y también a pesar de aquellos que creen serlo. Urge que formemos líderes, que busquemos los y las líderes con la capacidad de definir nuestra realidad y de transformarla a la luz de principios incluyentes, democráticos, justos, solidarios y morales. ¿Dónde están los líderes del país? Si existieran, que se hagan sentir; y si no, busquémoslos en el corazón del pueblo. ¡Aparecerán!

Fuente: Diario Libre

comments powered by Disqus